PUEBLA, Feb. 02, 2012
Este día fueron presentados dos sujetos que presuntamente atracaron a mano armada la joyería “Leo”, ubicada en la calle 5 de Mayo y 4 Poniente, en pleno Centro Histórico, donde balearon al custodio que perdió la vida al llegar al Hospital de Cruz Roja.
La Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (Ssptm) informó que los detenidos son: Fernando Fábila Castilla, de 39 años de edad, y Jesús Antonio Cerrillo Rosas, de 41 años de edad, mismos que fueron asegurados a unas cuantas cuadras de la joyería.
Los agraviados refirieron que un ladrón ingresó al establecimiento y al parecer su cómplice lo esperaba afuera. De esta manera, el maleante amagó al personal con la pistola, mientras el vigilante, quien sólo estaba armado con un tolete, trató de evitar el asalto; sin embargo, el delincuente le disparó en el abdomen y huyó con su compañero y una charola de anillos.
Braulio Barragán quedó moribundo en el sitio y los paramédicos de la Cruz Roja llegaron rápidamente para atenderlo; no obstante, el hombre expiró cuando era trasladado al hospital de esa institución.
De inmediato, la Policía Municipal implementó un operativo en el Centro Histórico para buscar a los responsables.
El titular de la Ssptm, Amadeo Lara Terrón, informó que Fábila Castilla es señalado por haber disparado en contra del vigilante Braulio Barragán Sánchez, quien fue lesionado en el abdomen, con orificio de entrada y salida de bala.
Este sujeto cuenta con antecedentes penales, pues presuntamente habría declarado que tiene dos ingresos en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de San Miguel.
A este individuo se le encontró un arma de fuego calibre 9 milímetros, luego que fuera capturado tras una persecución policiaca sobre la calle 5 de Mayo, cuando intentaba huir en un taxi.
En tanto, Jesús Antonio también cuenta con antecedentes penales, aunque se desconoce por cuáles delitos. A él se le halló el botín consistente en 30 anillos de oro cuando fue detenido en la calle 3 Sur número 110, en un consultorio de oftalmología.
Lara Terrón lamentó el deceso de Braulio Barragán, quien comenzó a trabajar en la joyería desde que era elemento de la Policía Auxiliar; posteriormente, se dio de baja de la unidad policial y se incorporó a una empresa de seguridad privada, aunque continuó trabajando en la tienda.
Finalmente, renunció a la compañía de seguridad privada y la joyería lo contrató directamente para que siguiera brindando sus servicios de vigilancia; no obstante, la víctima no portaba armas y solamente se defendía con un tolete.


0 Comentarios