Fauna Política
José Juan y la noche de los cuchillos largos
Por Rodolfo Herrera Charolet
La regla de los diez años se cumplen, el pacto ha concluido,
si el niño naranja como lo llamaban sus detractores en el 2005 cuando por
primera vez ocupó un cargo público de elección popular, hubiera vislumbrado su
futuro, habría hecho las cosas distintas. Sin embargo en el año 2009 su acuerdo
con Rafael Moreno Valle Rosas y Dante Delgado Rannauro lo llevaron a
ocupar nuevamente una curul legislativa como diputado plurinominal en la
alianza de partidos denominada Compromiso por Puebla, de la que Convergencia,
actualmente Movimiento Ciudadano, formó parte.
Durante 10 años los acuerdos con el Morenovallismo lo
llevaron a negociar y concretar su designación como candidato a presidente
municipal de San Pedro Cholula, en alianza con el Partido Acción Nacional logró
uno de los sueños del hijo mayor del matrimonio Espinosa-Torres, conocidos en
San Pedro Cholula por ser propietarios de una llantera que cambió en parte por
los velatorios.
Así que al amparo de Rafael
Moreno Valle Rosas, logró ser tres veces diputado local y presidente
municipal. Por lo que no resulta ocioso decir que tras la ratificación de Martha Erika Alonso Hidalgo como
gobernadora del Estado, le enviara una felicitación, aun cuando para ese tiempo
Moreno Valle ya no lo recibía en su casa de Las Fuentes.
Los ataques constantes a Fernando
Manzanilla Prieto, cuñado del extinto Rafael Moreno Valle, lo llevaron al
enfrentamiento real y no simulado que había mantenido durante el morenovallismo
que a la muerte de su creador se desintegró junto con él. Así que la
participación de su esposa como aspirante a la gubernatura de Puebla en contra
de Miguel Barbosa Huerta, aun cuando
no mermó a ninguno de los aspirantes que compitieron en la encuesta interna del
partido, el distanciamiento con el candidato seleccionado fue evidente, tras su
ausencia en su campaña proselitista. Así que los enfrentamientos en contra de
los promotores de Barbosa se recrudecieron durante la campaña, poniendo en
riesgo sus posiciones como Presidente del Congreso del Estado, coordinador
parlamentario del Partido del Trabajo y presidente de la Comisión Inspectora de
la Auditoria Superior del Estado (ASE), las cuales quedaron endebles.
Tras realizarse el cómputo distrital que le otorga a Miguel Barbosa Huerta el triunfo en las
urnas de las elecciones del 2 de junio de 2019, la noche de los cuchillos no se
hizo esperar, para ser ejecutados políticamente y ver caer las primeras cabezas
de dos adversarios a la candidatura de Barbosa, la del presidente del Congreso,
Juan Espinosa Torres y la del
vicepresidente Héctor Alonso Granados,
en donde el pleno (todas las bancadas) y hasta el propio Espinosa votaron a
favor de su destitución. Digo que incluso Espinosa Torres voto a favor, en
virtud de que tras la humillación pública salió del recinto y su voto en
ausencia contó como afirmativo.
Tras su deshonrosa destitución, sin darle oportunidad a una
renuncia que evitara un desprestigio público, los verdugos de la ejecución, lo
hicieron con toda la intención de desprestigiarlo, humillarlo, vulnerar sus
armas de defensa, que en los hechos es el enfrentamiento y su carácter
valentón. Un día después, el potro de la tortura política sigue su faena, ahora
la destitución como coordinador parlamentario del Partido del Trabajo y por lo
consiguiente deja de ser miembro de la Junta de Gobierno y Coordinación
Política.
El siguiente paso será su remoción como Presidente de la
Comisión Inspectora de la ASE, en parte por el conflicto de intereses al tener
pendiente la aprobación de sus cuentas públicas, en donde únicamente fue
aprobada la del primer año de su gobierno durante la vigencia del
morenovallismo.
Tras su abandono legislativo, removiéndolo también como
secretario de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales, así como la
posibilidad de excluirlo de otras comisiones de la que es vocal y que dicho de
paso, son las comisiones legislativas más importantes, se perfilan otros
golpes.
Tras el desmantelamiento de la operación política y mediática
de José Juan Espinosa Torres hacia el interior del Congreso del Estado, se
reiniciará el proceso administrativo que le sigue y que es el Procedimiento
Administrativo de Determinación de Responsabilidades (IPADIR) por ahora el
ejercicio 2015 de su administración como presidente municipal de San Pedro
Cholula, iniciado el 15 de marzo de 2019.
Una vez reiniciado el IPADIR se presentará la denuncia del
fuero común por enriquecimiento inexplicable, sin descartar peculado, entre
otros. Esto en razón del expediente que fue integrado por la Fiscalía General
del Estado y que se encuentra en proceso de conclusión de indagatorias, en
virtud de que la documentación ya la tienen en su poder.
Tras el proceso penal que deba enfrentar, se suma la denuncia
ante la Fiscalía General de la República realizada mediante exhorto por el
Senado de la República, además de la denuncia ante el Servicio de
Administración Tributaria que inició en el 2018 y que se había suspendido por
intervención del entonces senador Rafael
Moreno Valle Rosas.
Una vez solventados los diversos trámites que los verdugos
requieren para cortar en definitiva la cabeza al ex presidente de su mesa
directiva, su remoción de la Comisión Instructora será de mero trámite, en
virtud de que no podrá ser juez y parte en su proceso de desafuero, para
enfrentar la justicia como cualquier ciudadano común.
La pregunta que ahora debe hacerse, que llegará primero: La
cárcel o una cirugía urgente por su estado de salud, que cada día se agrava, la
operación a la que debe someterse requiere tiempo y reviste riesgo, una
decisión que ha postergado.
Apenas para José Juan es de día en la noche de los cuchillos
largos que están por venir, todo, antes de que Miguel Barbosa Huerta tome protesta como Gobernador del Estado y es
que el virtual nuevo gobernante no quiere cargar con este muerto.
¿O no lo cree usted?





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