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Blanca Alcalá al PAN


La incorporación de Blanca Alcalá Ruiz al Partido Acción Nacional genera división de opiniones en el Congreso de Puebla

Blanca Alcalá Ruiz, nacida el 8 de octubre de 1961 en Tlaxcala de Xicohténcatl, Tlaxcala, formalizó su adhesión al Partido Acción Nacional (PAN) el 10 de febrero de 2026, tras renunciar al Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el que militó desde 1981 durante más de cuatro décadas. La presentación se realizó en Puebla con la presencia del dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, y la dirigencia estatal encabezada por Mario Riestra Piña. Blanca Alcalá Ruiz asumió la cartera de "alianzas estratégicas" en el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, con la tarea de servir como enlace con la sociedad civil y promover mayor afiliación al partido. Jorge Romero Herrera no descartó la posibilidad de que contienda por un cargo de elección popular en el proceso electoral de 2027, incluyendo potencialmente la presidencia municipal de Puebla.
La trayectoria de Blanca Alcalá Ruiz incluye diversos cargos bajo las siglas del PRI: diputada local en Puebla de 1996 a 1999, presidenta municipal de Puebla de 2008 a 2011 —siendo la primera mujer en ocupar ese puesto en la capital—, senadora en dos periodos (2012-2015 y 2015-2018), diputada federal de 2021 a 2024, embajadora de México en Colombia de 2017 a 2018, y candidata a la gubernatura de Puebla en 2016 por coalición PRI-PVEM-PES, donde obtuvo el 33.5% de los votos.
La llegada de Blanca Alcalá Ruiz al PAN divide opiniones entre diputados del Congreso local. Algunos perfiles del PAN expresaron inconformidad, particularmente sectores ligados a Eduardo Rivera Pérez, exalcalde de Puebla, mientras que otros ven en su incorporación un fortalecimiento frente al contexto político actual. Diputados del PRI minimizaron su salida, al considerar que ya no representaba un liderazgo relevante en ese instituto. Perfiles de Morena y otros diputados manifestaron opiniones variadas sobre el movimiento. Blanca Alcalá Ruiz afirmó que su adhesión responde a causas y no a cargos, y llamó a la unidad por Puebla.
Cuando los principios ideológicos no importan tanto como la continuidad en el poder, estos cambios de partido ilustran una dinámica recurrente en la política poblana. Primero el negocio político y luego la fachada partidista: la migración de figuras con trayectoria consolidada hacia formaciones que ofrecen mayor viabilidad electoral en el corto plazo, independientemente de las diferencias históricas entre PRI y PAN, refleja una priorización de alianzas estratégicas y oportunidades de candidatura sobre la coherencia programática de larga data.

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