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50 años de prisión a feminicida de ucraniana cholulteca

 Sentencian a 50 años de prisión a feminicida de Yaroslava Nenastyna en Huejotzingo


La Fiscalía General del Estado de Puebla obtuvo sentencia condenatoria contra Alfonso N por el delito de feminicidio en agravio de Yaroslava Nenastyna, ciudadana ucraniana nacionalizada mexicana. El tribunal de enjuiciamiento dictó la pena de 50 años de prisión el 3 de marzo de 2026, más de siete años después de los hechos ocurridos en agosto de 2018. El fallo incluye el pago de reparación del daño, indemnizaciones económicas y la suspensión de derechos civiles y políticos del sentenciado, así como una amonestación pública. Alfonso N permanecerá en prisión preventiva oficiosa hasta el cierre definitivo del proceso.Yaroslava Nenastyna, de 37 años al momento de su desaparición, fue reportada como no localizada el 12 de agosto de 2018. Residía en San Pedro Cholula, Puebla, y su último contacto con familiares ocurrió el 10 de agosto cuando salió de su domicilio para acudir a una tienda de conveniencia Oxxo en la colonia La Paz, en la capital poblana. Testimonios iniciales indicaron que se encontraba con Alfonso N en un domicilio particular ese día. La investigación estableció que en ese lugar fue privada de la vida, y posteriormente parte de sus restos fueron abandonados en un terreno baldío en el municipio de Huejotzingo.El hallazgo del cuerpo se produjo el 24 de agosto de 2018 en un paraje rural de Huejotzingo. Los restos presentaban signos de violencia extrema, con heridas producidas por arma blanca en tórax y cuello, y evidencias de desmembramiento. Partes del cuerpo fueron localizadas dispersas en el terreno baldío, lo que complicó la identificación inmediata. Personal de Servicios Periciales de la Fiscalía realizó la recolección de evidencias biológicas, huellas dactilares y muestras genéticas para confirmar la identidad de la víctima a través de pruebas de ADN comparadas con familiares.El descuartizamiento de Yaroslava Nenastyna se documentó en la necropsia de ley realizada por el Servicio Médico Forense. Los peritos determinaron que el cuerpo fue segmentado post mortem con instrumentos cortantes, posiblemente para facilitar el ocultamiento o el traslado de los restos. Se identificaron cortes precisos en articulaciones y tejidos blandos, con ausencia de algunos segmentos que no fueron recuperados en el sitio inicial. Esta práctica se asoció en la investigación a un intento de eliminar evidencias forenses, como huellas digitales o marcas identificativas, y a dificultar la reconstrucción de la escena del crimen.La carpeta de investigación se inició bajo la numeración FEI/UECS/09/2018 por el delito de feminicidio, tipificado conforme al Código Penal del Estado de Puebla. La Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos de Violencia de Género contra las Mujeres asumió el caso desde los primeros días, con apoyo de la Agencia Estatal de Investigación y la Policía Ministerial. Se revisaron cámaras de videovigilancia en Cholula y Huejotzingo, se rastrearon llamadas telefónicas y movimientos bancarios de la víctima, y se interrogó a testigos que confirmaron su presencia con Alfonso N horas antes de la desaparición.Alfonso N fue detenido en septiembre de 2018 en Puebla, tras órdenes de aprehensión giradas por un juez de control. Durante el cateo a su domicilio se aseguraron objetos personales de la víctima, como ropa y accesorios, así como instrumentos cortantes con residuos biológicos que coincidieron con el ADN de Yaroslava. El imputado negó los hechos en su declaración ministerial inicial, pero evidencias periciales lo vincularon directamente al crimen. La audiencia de vinculación a proceso se realizó en 2021, tres años después de los hechos, donde se dictó prisión preventiva oficiosa.El proceso judicial se extendió por más de cinco años debido a recursos legales interpuestos por la defensa, incluyendo amparos contra la vinculación y solicitudes de pruebas adicionales. En 2025 se llevó a cabo el juicio oral, donde la Fiscalía presentó testimonios de peritos, familiares y testigos oculares. La defensa argumentó inconsistencias en la cadena de custodia de evidencias, pero el tribunal desechó estos planteamientos al considerar suficientes las pruebas científicas y documentales presentadas.La sentencia de 50 años de prisión representa la pena máxima prevista por el delito de feminicidio en el Código Penal de Puebla. El fallo contempla agravantes como la relación de confianza entre víctima y agresor, el uso de violencia extrema y el descuartizamiento post mortem. Alfonso N deberá cumplir la pena en un centro penitenciario estatal, con posibilidad de apelación ante instancias superiores en los plazos legales establecidos.Yaroslava Nenastyna era originaria de Ucrania y había obtenido la nacionalidad mexicana tras residir en Puebla por varios años. Trabajaba en el sector turístico y mantenía vínculos familiares en San Pedro Cholula. Su caso generó atención internacional en 2018, con intervenciones del consulado ucraniano en México para agilizar la búsqueda y repatriación de restos. Organizaciones de derechos humanos y colectivos feministas siguieron el proceso judicial, solicitando transparencia y celeridad en las investigaciones.El feminicidio de Yaroslava se enmarca en el contexto de violencia de género en Puebla durante 2018, año en que se registraron más de 80 casos de mujeres asesinadas en la entidad. Huejotzingo y San Pedro Cholula figuraban entre los municipios con mayor incidencia de desapariciones de mujeres, muchas de ellas vinculadas a entornos domésticos o de confianza. El caso contribuyó a la activación de protocolos estatales para la búsqueda inmediata de personas no localizadas.El descuartizamiento en casos de feminicidio en México se ha documentado en múltiples entidades desde 2010, con un incremento notable en estados como Puebla, Jalisco y Guanajuato. Esta práctica se utiliza para ocultar identidades, eliminar evidencias forenses o como mensaje intimidatorio. En Puebla, entre 2015 y 2025, se reportaron al menos 50 casos de cuerpos desmembrados, la mayoría correspondientes a mujeres víctimas de violencia de género.La investigación del caso Yaroslava incluyó peritajes antropológicos para reconstruir la secuencia de desmembramiento. Los expertos determinaron que los cortes se realizaron con herramientas comunes como cuchillos de cocina o sierras manuales, en un lapso de horas posteriores a la muerte. La dispersión de restos en terrenos baldíos complica la recolección completa de evidencias, lo que retrasa identificaciones y procesos judiciales en casos similares.El impacto social del caso se reflejó en marchas y protestas en Puebla durante 2018 y 2019, donde colectivos feministas demandaron justicia para Yaroslava y otras víctimas de feminicidio. El consulado ucraniano colaboró con la Fiscalía en la traducción de documentos y el contacto con familiares en Ucrania, facilitando la identificación genética a través de muestras enviadas desde Europa.La sentencia de Alfonso N establece un precedente en la aplicación de agravantes por descuartizamiento en feminicidios en Puebla. El Código Penal del estado tipifica el desmembramiento como circunstancia que aumenta la pena base, alineándose con reformas federales de 2020 que endurecieron las sanciones por violencia extrema contra mujeres.La familia de Yaroslava Nenastyna recibió apoyo psicológico y jurídico por parte de la Fiscalía durante el proceso. Tras la sentencia, solicitaron la ejecución inmediata de las indemnizaciones y la reparación del daño moral, que incluye compensaciones económicas por los gastos funerarios y el impacto emocional en sus hijos y parientes cercanos.En el contexto nacional, el feminicidio con descuartizamiento representa alrededor del 10% de los casos reportados entre 2018 y 2025, según registros del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Puebla ocupó el quinto lugar en incidencia de feminicidios durante ese periodo, con un promedio de 60 casos anuales investigados como tales.La investigación incorporó tecnologías forenses avanzadas, como análisis de ADN mitocondrial para confirmar la identidad de restos parciales. Estos métodos se han estandarizado en México desde 2017, permitiendo resoluciones en casos de cuerpos desmembrados donde la identificación visual es imposible.El domicilio de Alfonso N en San Pedro Cholula fue asegurado como escena del crimen primaria. Peritos recolectaron muestras de sangre, fibras y fluidos biológicos que coincidieron con el perfil genético de Yaroslava. El análisis de la trayectoria del vehículo del imputado a través de cámaras de vigilancia confirmó el traslado de restos hacia Huejotzingo.La sentencia incluye la prohibición de que Alfonso N se acerque a familiares de la víctima o a lugares relacionados con ellos durante y después del cumplimiento de la pena. Esta medida se aplica conforme a la Ley General de Víctimas, que busca proteger a los deudos de posibles represalias o revictimización.El caso de Yaroslava generó reformas locales en Puebla, como la creación de protocolos específicos para la búsqueda de mujeres desaparecidas en entornos de confianza. Desde 2019, la Fiscalía implementó unidades especializadas que priorizan casos con indicadores de violencia de género en las primeras 48 horas.El descuartizamiento en feminicidios se asocia en estudios forenses a perfiles de agresores con control excesivo sobre la víctima. En el caso de Yaroslava, la relación previa con Alfonso N se estableció como de confianza, lo que facilitó el crimen en un espacio privado antes del traslado de restos.La Fiscalía presentó en el juicio oral reconstrucciones 3D de la escena del crimen y simulaciones de la secuencia de eventos, basadas en evidencias balísticas y patológicas. Estas herramientas tecnológicas contribuyeron a la acreditación de la responsabilidad penal del imputado.La familia de Yaroslava, resident en Puebla y Ucrania, participó en las audiencias a través de videoconferencias y traductores jurados. Su testimonio emocional se incorporó como prueba en la fase de reparación del daño, donde se cuantificaron pérdidas económicas y psicológicas derivadas del feminicidio.El terreno baldío en Huejotzingo donde se localizaron los restos fue asegurado temporalmente para peritajes adicionales. Análisis del suelo y vegetación revelaron patrones de dispersión que indicaron un abandono apresurado, posiblemente en horas nocturnas para evitar detección.La sentencia de 50 años se basa en el artículo 325 del Código Penal de Puebla, que establece penas de 40 a 60 años por feminicidio, con agravantes por relación de confianza y violencia extrema. El tribunal aplicó el máximo dentro del rango mínimo para reflejar la gravedad de los hechos.Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional monitorearon el caso desde 2018, solicitando al gobierno mexicano el cumplimiento de estándares internacionales en investigaciones de feminicidios. El consulado ucraniano emitió comunicados en 2021 y 2026 reconociendo el avance en la justicia.El proceso judicial incluyó más de 50 diligencias periciales, desde análisis toxicológicos hasta reconstrucciones criminológicas. La defensa solicitó en varias ocasiones la recalificación del delito a homicidio simple, pero el tribunal mantuvo la tipificación de feminicidio por el contexto de género.La reparación del daño establecida en la sentencia incluye pagos por terapia psicológica para los hijos de Yaroslava y compensación por lucro cesante, calculado en base a su actividad laboral en el sector turístico. El monto total se determinará en ejecución de sentencia.En Puebla, el número de feminicidios investigados pasó de 58 en 2018 a 62 en 2025, según registros oficiales. El caso de Yaroslava contribuyó a la visibilización de la violencia contra mujeres migrantes, que representan el 5% de las víctimas en la entidad.El descuartizamiento post mortem se confirmó mediante peritajes osteológicos, que identificaron marcas de corte en huesos y tejidos. Estos hallazgos se utilizaron para demostrar premeditación y alevosía en el crimen, agravantes que incrementaron la pena impuesta.La Fiscalía coordinó con Interpol para verificar antecedentes de Alfonso N en Ucrania, aunque no se encontraron registros previos. La investigación incluyó el análisis de comunicaciones digitales entre la víctima y el imputado en los días previos al 10 de agosto de 2018.La sentencia fue notificada a las partes el 3 de marzo de 2026, con un plazo de 10 días para interponer recursos de apelación. La defensa ha indicado que evaluará opciones para impugnar el fallo en instancias superiores.El caso de Yaroslava Nenastyna se considera un ejemplo de la aplicación de la perspectiva de género en el sistema judicial poblano. Desde 2018, la Fiscalía ha capacitado a más de 500 agentes en protocolos para casos de violencia extrema contra mujeres, incluyendo descuartizamientos.

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