Cabeza logo

header ads

Cuando es más importante el escándalo que la función pública

 

Nay es Nay


Cuando es más importante el escándalo que la función pública

Rodolfo Herrera Charolet

Sin calificar a la diputada Nayeli Salvatori como egocéntrica o narcisista digital, y hasta sadfishing (en algunas de sus publicaciones), pero como ella misma afirma, ser “influencer” es un gusto y empleo permanente, además de desempeñarse como legisladora, ahora en el H. Congreso del Estado.

Hace algunos días, los estudiantes de la Universidad Iberoamericana, sufrieron un accidente, al desplomarse el graderío en el cual se encontraban posando para fotografías del recuerdo. Ni tardía ni perezosa, Nay Salvatorí difundió un video que alcanzó niveles de opinión nacional, más por la representación legislativa que la parodia misma. Puesto que, al ser una representante popular del parido en el poder, se aprovechó para denostar a los legisladores de su bancada y aliados, como un claro ejemplo de la falta de empatía. Narrativa que fue ampliamente difundida.

Tras el desaguisado, Nay Salvatorí justificó su conducta aduciendo que antes que legisladora era influencer y vivía de ello, sin arrepentimiento alguno, siguió la difusión de su contenido. Las llamadas de atención de la dirigencia morenista, no parecieron calar en el ánimo de la legisladora, hasta que el lunes 4 de marzo de 2026 en la mañanera del C. Gobernador del Estado, Alejandro Armenta Mier, le recomendó prudencia, derivado de su alta responsabilidad al tener una curul en el H. Congreso del Estado.

El día 5 de marzo, la Legisladora publicó su disculpa pública.

la conducta de Nay tras la polémica de video parodia, se leería como un intento clásico de control de daños que, sin embargo, deja varias vulnerabilidades estratégicas abiertas. A continuación, los elementos que probablemente destacaría como problemáticos o insuficientes, incluso después de la disculpa pública:

 

La disculpa llega tarde y condicionada

Debo enfatizar que una disculpa efectiva debe ser inmediata, incondicional y centrada exclusivamente en el daño causado a las víctimas (en este caso los alumnos de la Ibero y la institución). Nayeli Salvatori tardó varios días en reaccionar y, cuando lo hizo, condicionó su arrepentimiento al hecho de que “escaló” y se volvió “político”. Esa frase (“se volvió un tema político”) introduce un elemento de victimización que diluye la responsabilidad personal y hace que la disculpa suene defensiva en lugar de empática. En mi opinión, una disculpa que incluye “pero fue utilizada políticamente” no es una disculpa completa; es una disculpa con asterisco.

 

Mantiene el video en línea y reduce solo la frecuencia de contenido similar

Desde la perspectiva de crisis de imagen, dejar el video original publicado —aunque se publique menos contenido de ese estilo— equivale a mantener la herida abierta. Cada reproducción o captura de pantalla que circule sigue alimentando la narrativa de burla. Un manejo profesional habría implicado eliminar el video inmediatamente después de la primera ola de críticas o, al menos, adjuntar una disculpa escrita fija y visible en el mismo post. La decisión de conservarlo transmite que, en el fondo, la diputada no considera el contenido tan grave como para borrarlo.

Sigue culpando a terceros en lugar de asumir control total de la narrativa

Al señalar que “figuras que siempre atacan al oficialismo” usaron el video para atacarla, y al mencionar nombres como “Natalia y el tío”, Salvatori entrega la iniciativa del relato a sus críticos. En crisis de comunicación el que controla la narrativa gana; cuando el político pasa a hablar de quién lo ataca en vez de hablar solamente del daño causado y de cómo lo va a reparar, pierde el centro del mensaje. La disculpa se convierte en un contraataque disfrazado, lo que prolonga la controversia en lugar de cerrarla.

 

No cierra el personaje de comedia en redes (al menos temporalmente)

La diputada admite que es “muy difícil separar” su faceta de comediante de su labor legislativa, pero no anuncia ninguna medida concreta para hacerlo (por ejemplo, pausar temporalmente el personaje o crear cuentas separadas). Mi opinión de estratega en control de daños esto representa una decisión de alto riesgo: mientras el personaje siga activo, cualquier nuevo chiste o sátira puede reabrir la herida y reforzar la percepción de que la diputada prioriza su marca personal de creadora de contenido por encima de su responsabilidad institucional.

 

Disculpa selectiva a compañeros, pero no a la Universidad Ibero ni a los alumnos

Ofreció disculpas explícitas a Pavel Gaspar Ramírez y a compañeros de bancada, pero no menciona una disculpa directa a los estudiantes afectados ni a la institución educativa. Desde la lógica de manejo de crisis, la disculpa debe dirigirse primero y con mayor énfasis a las víctimas directas del acto que generó la ofensa. Al centrarse en los colegas políticos, la diputada da la impresión de que le preocupa más el daño interno al partido que el daño externo a la comunidad universitaria.

En resumen, desde mi lente pragmático y centrado en percepción pública, la conducta de Nayeli Salvatori después de la polémica sería evaluada como un control de daños parcial y tardío: la disculpa existe, pero llega condicionada, no elimina la fuente original del problema, mantiene el personaje que causó la controversia y desvía parte del relato hacia supuestos atacantes externos. La crisis de imagen se cierra cuando la narrativa vuelve al control del político y deja de generar noticias negativas; en este caso, la estrategia actual mantiene viva la polémica en lugar de apagarla.

¿O no lo cree usted?

 

Publicar un comentario

0 Comentarios