El gobierno federal de México desplegó un operativo de seguridad para escoltar el traslado del cuerpo de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", desde la Ciudad de México hasta Guadalajara, Jalisco, y posteriormente al panteón en Zapopan, donde fue sepultado el 2 de marzo de 2026.
El cuerpo fue entregado a sus familiares por la Fiscalía General de la República (FGR) el sábado 28 de febrero de 2026, tras completar los protocolos forenses, pruebas genéticas y trámites legales. La escolta incluyó convoyes de la Guardia Nacional, Ejército Mexicano y elementos federales que resguardaban la carroza fúnebre, cerraron vialidades y establecieron perímetros de seguridad en la funeraria y el cementerio.
La principal razón oficial del despliegue fue prevenir posibles incidentes de violencia o represalias derivadas de la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El abatimiento de "El Mencho" el 22 de febrero de 2026 en Tapalpa, Jalisco, generó una ola inmediata de disturbios, bloqueos carreteros, incendios de vehículos y ataques en varios estados del occidente del país, lo que elevó el nivel de alerta de seguridad.
Autoridades federales consideraron que el traslado y velatorio del capo representaban un momento de alta vulnerabilidad, ya que el CJNG podría intentar acciones simbólicas, vengativas o de demostración de fuerza durante el sepelio. El operativo buscó garantizar el orden público, la integridad de los asistentes y evitar que el funeral se convirtiera en un foco de confrontación armada o alteración del orden.
El despliegue también permitió controlar el acceso a la funeraria y el panteón, limitar la entrada de personas y vehículos, y monitorear cualquier movimiento inusual en el área metropolitana de Guadalajara. Fuentes oficiales indicaron que el dispositivo fue proporcional al perfil de riesgo del fallecido, considerado uno de los objetivos prioritarios del crimen organizado en México y Estados Unidos.
El traslado se realizó sin incidentes mayores reportados, aunque el entorno mantuvo tensión por la presencia de elementos del CJNG y posibles simpatizantes. El ataúd dorado y la música regional durante el cortejo formaron parte de los arreglos familiares, mientras el gobierno federal mantuvo el control perimetral hasta la conclusión del sepelio.
Este tipo de escoltas en sepelios de figuras del crimen organizado responde a precedentes establecidos en casos de alto impacto, donde el Estado prioriza la contención de riesgos de seguridad pública sobre cualquier simbolismo que pueda proyectar el evento.


0 Comentarios