PT Pronóstico Reservado
Partido del Trabajo: ¿A la deriva
tras el “Plan B” de la Reforma Electoral?
Rodolfo Herrera Charolet
El Partido del Trabajo (PT), histórico aliado de Morena en la
Cuarta Transformación, ha generado una fuerte polémica en las últimas semanas
de marzo de 2026 al condicionar y limitar su apoyo al llamado “Plan B” de la
reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Aunque el PT formó parte de la coalición “Sigamos Haciendo
Historia” y en un primer momento anunció respaldo conjunto con Morena y el
PVEM, su bancada (especialmente en el Senado) impulsó reservas relevantes que
terminaron mutilando aspectos centrales de la iniciativa. El punto más
controvertido fue la eliminación de la modificación al artículo 35
constitucional, que buscaba adelantar la revocación de mandato para que pudiera
realizarse en 2027, coincidiendo con las elecciones intermedias. Las malas cuentas
o estrategia del PT, provocó que esta figura se mantiene sin cambios,
impidiendo que la presidenta pueda promocionarla activamente en el proceso de
2027.
¿Qué buscaba originalmente el Plan B?
Tras el fracaso de las reformas constitucionales de la
iniciativa, el proyecto de Sheinbaum en el plan B, aspiraba a:
01.- Reducir significativamente el financiamiento público a
los partidos políticos (hasta un 25% en algunos planteamientos).
02.- Reconfigurar la representación proporcional, incluyendo
posibles reducciones en diputados y senadores plurinominales.
03.- Recortar gastos en congresos locales, regidurías y
órganos electorales.
04.- Fortalecer mecanismos de austeridad y control del gasto
público en materia electoral.
Gran parte de estas ideas respondían a demandas históricas de
“reducir privilegios” y “ahorrar recursos para el pueblo”. Sin embargo, tras
negociaciones y reservas (principalmente del PT), el resultado final aprobado
en el Senado fue una versión mucho diluida: se avanzó en recortes menores a
regidurías y gastos de congresos locales, pero se dejaron fuera o atenuaron los
cambios más ambiciosos sobre plurinominales y financiamiento masivo.
Datos estadísticos del PT: su dependencia de las alianzas
El PT ha sido un partido de bajo voto propio durante décadas
y su presencia legislativa ha dependido casi por completo de las coaliciones
con Morena:
Elecciones presidenciales 2024 (voto por partido): El PT
obtuvo 3,882,813 votos, equivalente al 6.45%–6.46% nacional. Fue la sexta
fuerza por sí solo.
Cámara de Diputados 2024: Logró 51 diputaciones (38 de
mayoría relativa + 13 plurinominales), con aproximadamente 3,254,718 votos
(5.47%). Sin la coalición con Morena, difícilmente habría alcanzado esa cifra y
no se estima que logre el triunfo en algún distrito en el 2027.
Senado 2024: Obtuvo 9 senadurías (aprox. 5.36% de la
votación).
Comparación histórica:
2018 (coalición Juntos Haremos Historia): Alrededor del 6% en
presidencial y 61 diputados.
2021 (sin fuerte coalición presidencial): Bajó a 3.25% en
diputados.
En solitario, el PT históricamente ha rondado entre el 2% y
6%, con riesgo real de perder registro si no supera el 3% nacional en
elecciones federales.
Para mantener el registro ante el INE, un partido necesita al
menos el 3% de la votación válida nacional. Ir solo en 2027 representaría un
desafío mayor, ya que requiere estructura territorial fuerte, militancia activa
y aceptación ciudadana independiente, elementos que analistas consideran
limitados en el PT fuera de las alianzas.
Consecuencias políticas y el riesgo de “ir solos” en 2027
Los dirigentes del PT, como Alberto Anaya y legisladores como
Reginaldo Sandoval, han señalado que el partido podría competir solo en las
elecciones intermedias de 2027, argumentando que tienen “buenos cuadros” y que
buscarán fortalecer su estructura desde abajo.
Sin embargo, la realidad electoral apunta a dificultades:
El PT consolidó su presencia actual gracias a las curules
uninominales obtenidas en coalición con Morena (donde Morena arrasó en
distritos).
Sin esa “ola” morenista, es poco probable que supere
cómodamente el 6% nacional, umbral que muchos analistas consideran necesario
para mantener relevancia y evitar perder financiamiento y registro.
La decisión de frenar aspectos del Plan B (especialmente la
revocación) ha sido calificada por sectores de la 4T como una “traición” o
“fractura” a los anhelos ciudadanos de austeridad y reducción de privilegios de
los partidos.
Sheinbaum misma criticó públicamente la postura del PT,
afirmando que era “negativo para el país” no avanzar en la revocación de
mandato.
Cuentas públicas:
Uno de los problemas más relevantes en el desempeño público
en los municipios, es la falta de transparencia y desempeño público de sus
gobiernos, en donde la mayoría de las bancadas legislativas con mayoría
morenista, han aprobado las cuentas públicas que ahora estarán bajo riguroso
escrutinio.
Las posiciones políticas en cargos de gobierno estatal, que
fueron asignadas a correligionarios petistas, podrían ser revocadas, reduciendo
el margen de operación política de las respectivas dirigencias.
Conclusión: ¿Hacia la deriva o una estrategia de
supervivencia?
El PT se encuentra en una encrucijada. Como aliado menor de
la coalición gobernante, su poder de negociación le permitió influir en el
“Plan B”, pero a costa de generar tensiones internas en la 4T y exponerse al
riesgo de aislamiento electoral en 2027.
Si decide ir solo, enfrentará el reto histórico de convertir
su voto “prestado” (alrededor de 3-6 millones de sufragios en coalición) en un
apoyo orgánico sólido.
Si regresa a una alianza pragmática con Morena y PVEM, deberá
negociar desde una posición más débil tras esta ruptura parcial.
En cualquier caso, el episodio del Plan B deja claro que el
PT ya no actúa solo como “compañero incondicional” de Morena, sino que prioriza
sus intereses de supervivencia institucional al margen del proyecto de nación
que pretendía la iniciativa.
Queda por ver si esta postura lo fortalece como “oposición
efectiva” al interior de la izquierda o lo margina hacia la irrelevancia en el
mediano plazo.
¿O no lo cree usted?


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