¡Ah, qué maravilla de la política local!
Roberto Miguel Moran Flores, fiel promotor de Nacho Mier, actual regidor del H. Ayuntamiento de San Pedro Cholula y eterno joven promesa cholulteca, ha iniciado con singular entusiasmo su precampaña de “reelección”. Aunque, para ser precisos, ya no se trata solo de reelegirse como regidor: ahora sus miras, más altas y nobles, apuntan directamente a la Presidencia Municipal.
El mismo Roberto que en 2023-2024 de quien se dice aspiró a la alcaldía de San Andrés Cholula, y que tan generosamente dedicó su tiempo a impulsar la precampaña de su jefe, ahora nos regala su entrega total al servicio público. Con una devoción que roza lo heroico, devenga alrededor de 50 mil pesos mensuales del erario municipal y, en un gesto de gran corazón, realiza “donaciones” a la gente… donaciones que, curiosamente, también se dice que provienen de gestiones con recursos públicos. Detalle menor, sin duda.
Pero he aquí la verdadera tragedia shakesperiana: tanta pasión por lo público ha terminado por descuidar, ay, sus negocios privados. Así lo ha confesado él mismo, entre sus más allegados colaboradores, con ese tono de mártir moderno que tanto conmueve. Porque, claro, cuando uno se entrega al cien por ciento al servicio de los cholultecas, algo tiene que sacrificar. Y qué mejor sacrificio que los propios intereses particulares… o al menos eso es lo que se rumora ya dentro de la actual administración.
En fin, un hombre de principios inquebrantables. O de ambición inquebrantable. Quién sabe, a estas alturas del partido, la diferencia es cada vez más sutil.
Transcribió desde el infierno de los cholultecas Benito C. Aranda
El mismo Roberto que en 2023-2024 de quien se dice aspiró a la alcaldía de San Andrés Cholula, y que tan generosamente dedicó su tiempo a impulsar la precampaña de su jefe, ahora nos regala su entrega total al servicio público. Con una devoción que roza lo heroico, devenga alrededor de 50 mil pesos mensuales del erario municipal y, en un gesto de gran corazón, realiza “donaciones” a la gente… donaciones que, curiosamente, también se dice que provienen de gestiones con recursos públicos. Detalle menor, sin duda.
Pero he aquí la verdadera tragedia shakesperiana: tanta pasión por lo público ha terminado por descuidar, ay, sus negocios privados. Así lo ha confesado él mismo, entre sus más allegados colaboradores, con ese tono de mártir moderno que tanto conmueve. Porque, claro, cuando uno se entrega al cien por ciento al servicio de los cholultecas, algo tiene que sacrificar. Y qué mejor sacrificio que los propios intereses particulares… o al menos eso es lo que se rumora ya dentro de la actual administración.
En fin, un hombre de principios inquebrantables. O de ambición inquebrantable. Quién sabe, a estas alturas del partido, la diferencia es cada vez más sutil.
Transcribió desde el infierno de los cholultecas Benito C. Aranda



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