La leyenda del Callejón del Diablo en San Miguelito
El barrio de San Miguelito, uno de los más representativos de la capital de San Luis Potosí, concentra historia y leyendas que han quedado registradas en el nombre de sus calles y callejones. Una de las historias más conocidas es la del Callejón del Diablo, ubicada en lo que actualmente corresponde a la calle Zamarripa. La narración se sitúa en la época colonial, alrededor del siglo XVIII, durante los inicios de la fundación del barrio. En ese contexto, un indígena llamado Juan Macario fue designado gobernador y Hermano Mayor de la cofradía de la Santísima Trinidad. Sus funciones incluían la administración de los bienes materiales para la edificación de la iglesia de San Miguel Arcángel, obra de arte barroco iniciada en 1733 que tardó alrededor de 35 años en construirse.
Juan Macario descuidó sus tierras debido a las responsabilidades en la iglesia, lo que provocó que sus cultivos se secaran y su ganado desapareciera, generándole deudas. Ante esta situación, comenzó a tomar dinero de la tesorería de la cofradía. En un callejón aledaño residía una mujer dedicada a las artes de la hechicería, cuya práctica generó denuncias de los sectores tradicionales de la comunidad, resultando en su detención. La mujer solicitó hablar con Juan Macario, quien accedió, y poco a poco lo convenció hasta lograr su liberación. Bajo la influencia de la hechicera, Juan Macario cambió su conducta, abandonó sus responsabilidades en la iglesia y con su familia, e incluso dejó a su esposa. Esto provocó una pausa en la construcción de la parroquia, por lo que llegó Fray Joaquín de Bocanegra para continuar el proyecto.
Al descubrirse las acciones de Juan Macario, los vecinos se dirigieron a capturar a la hechicera. Al percatarse de la llegada de la multitud armada con palos y piedras, la mujer recurrió a sus artes ocultas. Un caballo negro endemoniado apareció en medio de una nube de polvo con olor a azufre y atacó a los presentes, dejando varios heridos. A partir de entonces, el callejón quedó solitario y nadie quería transitar por él. Tiempo después, Fray Joaquín encontró a Juan Macario moribundo con fiebre intensa, sufriendo ataques del caballo negro. El fraile permaneció con él hasta el final, ayudándolo a restaurar su fe. Al día siguiente, los vecinos observaron salir al fraile con un caballo atado con su cordón franciscano. Desde esos acontecimientos, el lugar se conoce como Callejón del Diablo y se reportaba escuchar por las noches el galope de un caballo. La historia generó temor, especialmente entre los jóvenes, manteniendo el pasadizo como un sitio solitario durante mucho tiempo.
La leyenda incorpora elementos de la fundación de San Miguelito, la vida basada en agricultura, ganadería y comercio, y el impacto de la evangelización española. Utiliza el nombre Juan Macario, común en varias narraciones mexicanas que representan al campesino trabajador. El barrio de San Miguelito acumula otras leyendas populares, como las de Bertha la Loca en la calle 5 de Mayo, Pancho Loco en la calle Pascual María Hernández y la de la Loca Zulley, una novia abandonada. Estas historias forman parte de la identidad cultural del barrio, que cuenta con más de 428 años de historia en el corazón de San Luis Potosí.
Juan Macario descuidó sus tierras debido a las responsabilidades en la iglesia, lo que provocó que sus cultivos se secaran y su ganado desapareciera, generándole deudas. Ante esta situación, comenzó a tomar dinero de la tesorería de la cofradía. En un callejón aledaño residía una mujer dedicada a las artes de la hechicería, cuya práctica generó denuncias de los sectores tradicionales de la comunidad, resultando en su detención. La mujer solicitó hablar con Juan Macario, quien accedió, y poco a poco lo convenció hasta lograr su liberación. Bajo la influencia de la hechicera, Juan Macario cambió su conducta, abandonó sus responsabilidades en la iglesia y con su familia, e incluso dejó a su esposa. Esto provocó una pausa en la construcción de la parroquia, por lo que llegó Fray Joaquín de Bocanegra para continuar el proyecto.
Al descubrirse las acciones de Juan Macario, los vecinos se dirigieron a capturar a la hechicera. Al percatarse de la llegada de la multitud armada con palos y piedras, la mujer recurrió a sus artes ocultas. Un caballo negro endemoniado apareció en medio de una nube de polvo con olor a azufre y atacó a los presentes, dejando varios heridos. A partir de entonces, el callejón quedó solitario y nadie quería transitar por él. Tiempo después, Fray Joaquín encontró a Juan Macario moribundo con fiebre intensa, sufriendo ataques del caballo negro. El fraile permaneció con él hasta el final, ayudándolo a restaurar su fe. Al día siguiente, los vecinos observaron salir al fraile con un caballo atado con su cordón franciscano. Desde esos acontecimientos, el lugar se conoce como Callejón del Diablo y se reportaba escuchar por las noches el galope de un caballo. La historia generó temor, especialmente entre los jóvenes, manteniendo el pasadizo como un sitio solitario durante mucho tiempo.
La leyenda incorpora elementos de la fundación de San Miguelito, la vida basada en agricultura, ganadería y comercio, y el impacto de la evangelización española. Utiliza el nombre Juan Macario, común en varias narraciones mexicanas que representan al campesino trabajador. El barrio de San Miguelito acumula otras leyendas populares, como las de Bertha la Loca en la calle 5 de Mayo, Pancho Loco en la calle Pascual María Hernández y la de la Loca Zulley, una novia abandonada. Estas historias forman parte de la identidad cultural del barrio, que cuenta con más de 428 años de historia en el corazón de San Luis Potosí.


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