
Las Naranjas Podridas
Unidad de cartón y
su lema “todos contra todos”
Rodolfo Herrera
Charolet
La falsa unidad naranja y el
“todos contra todos” expone con elegancia, la crisis de Movimiento Ciudadano en
Puebla.
Cuánta ironía contiene un partido
que se autoproclama “nuevo” y “diferente” mientras sus principales figuras
posan en un meme como gladiadores de circo romano. El collage que circula en
redes sociales —Néstor Camarillo, Fedrha Suriano y María Esther “Teté” Ortiz
bajo el título “todos vs todos”— no es mera sátira digital. Es,
lamentablemente, el más preciso retrato de la realidad interna de Movimiento
Ciudadano en Puebla. Una supuesta familia naranja convertida en ring de boxeo
por ambiciones personales y cuotas de poder.
El senador Néstor Camarillo,
recién llegado del PRI después de dos décadas de militancia tricolor, aterrizó
en MC como quien cambia de color de traje sin alterar el sastre. Su
incorporación fue vendida como un golpe maestro de crecimiento. La realidad,
más prosaica, ha sido un foco de tensiones que ni la mejor estrategia de
comunicación naranja ha podido disimular.
Por un lado, una mujer valiente, Teté
Ortiz, con la franqueza que la caracteriza, ha señalado sin rodeos que el
partido abrió las puertas a prácticas que juraba combatir. Y uno no puede
evitar sonreír con tristeza: qué mejor forma de “renovar la política” que
importar los vicios que supuestamente se dejaban atrás.
Fedrha Suriano y el arte de
elegir candidatos “nobles” en Chignahuapan. La coordinadora estatal Fedrha
Suriano Corrales ha defendido con convicción que MC postula “gente ciudadana y
honesta”. En Chignahuapan, esa honestidad tomó forma en la candidatura de
Yasmín Medina Carrasco, figura públicamente señalada como cercana a Juan Lira
Maldonado, mejor conocido como “El Moco”, presunto operador huachicolero de la
zona. La propaganda electoral de la candidata apareció en propiedades que luego
fueron cateadas por la Fiscalía, encontrando armas y otros elementos poco
compatibles con el discurso de “nueva política”.
Fedrha, con la serenidad de quien
no ve lo que no le conviene, minimizó los señalamientos. Es admirable, en
cierto sentido, la capacidad del partido para mantener la compostura mientras
sus candidatos comparten espacio publicitario con escenarios que después
terminan en boletines de la Fiscalía y noticias de nota roja. Ironías de la
“ciudadanía en movimiento”.
Los hermanos González Vieyra:
cuando los “aliados locales” terminan con overol naranja en prisión
No menos sutil es el caso de los
hermanos González Vieyra —Ramiro, Uruviel y Giovanni—, exalcaldes de San
Nicolás Buenos Aires, Ciudad Serdán y Tlachichuca, respectivamente. Detenidos y
procesados por cohecho, enriquecimiento ilícito, delitos contra la salud y
posesión de armas, llevan más de un año en prisión (Tepexi de Rodríguez se ha
convertido en su nueva residencia temporal).
Estos personajes construyeron
auténticos feudos familiares en la región de las faldas del Citlaltépetl. MC,
siempre generoso en alianzas estratégicas, en su afán de votos heredó
estructuras y simpatizantes de esos grupos sin que la dirigencia estatal
pareciera demasiado preocupada por hacer una limpieza profunda.
Fedrha Suriano, como coordinadora
durante el periodo clave, ahora enfrenta la incómoda pregunta: ¿era
desconocimiento o simple cálculo político? Porque nada dice “renovación” como
cargar con el legado de alcaldes que hoy visten uniforme carcelario.
Datos que no admiten ironía
MC ha crecido en estructura
gracias a “desembarcos” selectivos, pero su cohesión interna se desmorona a
ojos vista.
Las encuestas locales muestran
que el voto naranja sube cuando se percibe como opción fresca y baja
estrepitosamente cuando los poblanos asocian al partido con los mismos vicios
de siempre.
Las elecciones de 2027 se
acercan, y un partido que llega dividido difícilmente podrá capitalizar el
desgaste de Morena y el PRIAN. Divididos en lo interno, irrelevantes en lo
externo: una ecuación que MC parece decidido a resolver a su manera.
Acosadores sexuales uno en
prisión otro de chapulín multicolor
Pero la delincuencia organizada
no es el único problema…Y mientras la inseguridad azota Cholula, Movimiento
Ciudadano, en su afán de llegar al poder a toda costa, sigue demostrando que
está dispuesto a todo. En alianza con el PAN, postuló en San Pedro Cholula a un
sujeto denunciado por violencia intrafamiliar y violación. El mismo personaje
que, tras romper el compromiso matrimonial, se casó con una mujer de origen
ucraniano como quien compra jitomates en el mercado: sin escrúpulos, sin pudor
y con total naturalidad.
No contentos con eso, en San
Martín Texmelucan el partido naranja colocó como candidato a un abogado que
terminó en la cárcel, acusado de violar a su propia hija. Es indignante. MC
presume de ser la “nueva política”, la opción “diferente”, pero una y otra vez
elige personajes con antecedentes gravísimos solo por sumar votos y cargos. No
les importa la seguridad de las mujeres ni la integridad de las familias. Lo
único que les interesa es el poder. A toda costa. Esta es la verdadera cara del
partido naranja: discursos bonitos de cambio mientras protegen y postulan a
violentadores.
¿Esa es la “nueva política” que
ofrecen a Puebla? Los hechos hablan por sí solos.
La unidad de una sola cara
El naranja que MC exhibe en spots
y mantas es, en Puebla, de una delicada capa superficial. Debajo aparece el
gris opaco de las viejas prácticas: candidaturas decididas en despachos
cerrados, alianzas oportunistas y peleas por el poder que poco tienen que ver
con las causas ciudadanas que tanto pregonan.
Néstor, Fedrha y Teté representan
tres perfiles distintos: el ex priista con aspiraciones mayores, la dirigente
local celosa de su territorio y la regidora crítica que se niega a callar.
Su confrontación pública
demuestra, con meridiana claridad, que no existe un proyecto colectivo que los
una. Solo intereses particulares envueltos en el mismo color.
La ciudadanía poblana, cada vez
más informada y menos dispuesta a tragarse cuentos de hadas partidistas,
observa con creciente escepticismo. Prometen cambio, pero pactan con los mismos
demonios que decían combatir. Hablan de ética, pero protegen (o al menos no
repudian con suficiente energía) candidaturas vinculadas a redes cuestionables.
Predican unidad, pero practican el “todos contra todos”.
En el fondo, la gran ironía de
Movimiento Ciudadano en Puebla es que su mayor enemigo no está en Morena ni en
el PRIAN. Está en el espejo. El reloj corre hacia 2027 y los poblanos merecen
algo más que memes virales y divisiones internas. Merecen coherencia. Hasta
ahora, el partido naranja parece más ocupado en posar para la siguiente foto de
confrontación que en construir una verdadera alternativa.
Porque si algo ha quedado claro
en esta tragicomedia política es que, en MC Puebla, la “fuerza naranja” brilla
más en Photoshop que en los hechos.
¿O no lo cree usted?

0 Comentarios