Caso similar A LA CRITIA DE LATINUS: “Rápido y Furioso” durante el gobierno de Calderón
Un ejemplo comparable fue la operación “Rápido y Furioso”, desarrollada entre 2009 y 2011 por la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos —ATF— durante los gobiernos de Felipe Calderón y Barack Obama.
La operación permitió que compradores vinculados con organizaciones criminales adquirieran aproximadamente 2,000 armas en Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses no las aseguraron oportunamente porque pretendían rastrearlas hasta los niveles superiores de las redes de tráfico. Sin embargo, perdieron el seguimiento de una gran parte y numerosas armas terminaron en México.
La semejanza con el caso de “El Mayo”
En ambos acontecimientos encontramos:
- una operación con consecuencias dentro de México;
- intervención de agencias estadounidenses;
- información tardía o contradictoria;
- dudas sobre cuánto sabía el Gobierno mexicano;
- dificultades para identificar responsabilidades;
- una discusión sobre soberanía nacional;
- acusaciones políticas que exceden lo demostrado documentalmente.
Cuando el caso se hizo público, el gobierno de Calderón sostuvo que no había autorizado la introducción deliberada de armas y que México no había sido informado adecuadamente. Años después aparecieron documentos y testimonios que indicaban que funcionarios mexicanos y agregados de la entonces Procuraduría General de la República conocían aspectos del operativo.
Pero aquí existe una distinción importante: que algunos funcionarios mexicanos tuvieran conocimiento no demuestra automáticamente que Felipe Calderón hubiera autorizado personalmente la operación o que existiera un acuerdo formal entre ambos gobiernos. Afirmar que “Calderón ordenó introducir armas” sería transformar indicios y conocimiento institucional parcial en responsabilidad presidencial comprobada.
El error narrativo equivalente
Una presentación políticamente cargada podría decir:
“Calderón permitió que Estados Unidos armara a los cárteles mexicanos.”
Una formulación periodísticamente más precisa sería:
“Durante el gobierno de Felipe Calderón, la ATF permitió que aproximadamente 2,000 armas fueran adquiridas por traficantes como parte de una operación defectuosa. El gobierno mexicano sostuvo que no había autorizado ni conocido plenamente la estrategia, aunque posteriormente surgieron indicios de que determinados funcionarios mexicanos recibieron información sobre aspectos del operativo.”
El propio inspector general del Departamento de Justicia estadounidense concluyó que existieron estrategias equivocadas, errores de juicio, fallas administrativas y problemas de supervisión. También señaló que no se aseguraron armas destinadas a México cuando era posible hacerlo, generando riesgos para la seguridad pública y la política exterior. Informe del inspector general estadounidense
Diferencia importante
“Rápido y Furioso” está documentalmente más acreditado como una operación oficial estadounidense que el supuesto involucramiento previo de Estados Unidos en el traslado de “El Mayo”. Lo que permanece discutido es el grado de conocimiento y responsabilidad de las autoridades mexicanas de mayor nivel.
Por ello, el paralelismo correcto no consiste en afirmar que Calderón y el gobierno actual hicieron exactamente lo mismo, sino en señalar que en ambas épocas hubo operaciones transfronterizas, versiones incompletas, opacidad institucional y acusaciones de violación a la soberanía antes de que se aclarara toda la cadena de responsabilidades.


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