Adidas y Someone Somewhere bajo escándalo por el bordado del jersey de la Selección Mexicana


Las artesanas nahuas de Naupan, en la Sierra Norte de Puebla, participaron en la elaboración de una edición limitada del tercer jersey de la Selección Mexicana para el Mundial 2026, a través de un acuerdo entre Adidas y la empresa mexicana Someone Somewhere. Más de 150 mujeres del colectivo Mujeres Unidas Chakalxochitl realizaron bordados a mano en las prendas, que luego se comercializaron como piezas únicas firmadas por cada artesana e incluyeron un código QR con su historia. La colaboración se presentó como una fusión entre tradición textil y moda deportiva, con diseños inspirados en elementos culturales de la región como los fuegos artificiales de las celebraciones locales. Las playeras alcanzaron precios de hasta 4 mil pesos en el mercado.Las artesanas recibieron pagos de alrededor de 35 a 36 pesos por hora de trabajo. Se estableció un mínimo de dos piezas por cada cinco horas, con penalizaciones económicas en caso de incumplimiento. La producción se centralizó en la Casa de la Cultura de Naupan, donde se instaló mobiliario corporativo y un reloj checador para registrar las jornadas. Someone Somewhere justificó el uso de este inmueble público por necesidades de coordinación y confidencialidad de los diseños de Adidas, al tiempo que se prohibió tomar fotografías en el interior. La empresa también confirmó que las bordadoras carecen de registro en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), aunque cuentan con afiliación al programa IMSS Bienestar y se añadió un seguro médico privado complementario.La intermediaria admitió en su posicionamiento que se modificaron técnicas ancestrales del bordado tradicional de Naupan, como el pepenado de hilván, para cumplir con los estándares de calidad exigidos por Adidas en revisiones realizadas en Hong Kong. Estas adaptaciones se describieron como innovaciones orientadas al mercado. Se implementaron contratos de exclusividad y confidencialidad por cinco años que limitan la divulgación de detalles por parte de las artesanas. Flor de Mayo Estrategias, vinculada al proyecto, argumentó que la relación operó como proveeduría externa con el colectivo, sin establecer una relación laboral formal, lo que trasladó decisiones sobre horarios, entregas y utilidades a las participantes.El secretario de Cultura de Puebla, Fritz Glockner, reconoció el uso de saberes originarios por parte de corporaciones para generar valor comercial, mientras que la Secretaría de Cultura federal clasificó el caso como un trato comercial entre particulares. Someone Somewhere reportó márgenes de ganancia neta entre el 60 y 72 por ciento después de cubrir costos. El proyecto se estructuró desde 2024, con una intervención previa para la Copa América, y ha generado respuestas públicas de la empresa ante las denuncias, incluyendo notificaciones legales a difusores de información en redes. Las artesanas de Naupan forman parte de una comunidad indígena con tradición textil reconocida en la región.Este caso ha puesto en evidencia las condiciones de la cadena de suministro en colaboraciones entre marcas globales y artesanías locales, con énfasis en los pagos, el uso de infraestructura pública y los ajustes a técnicas tradicionales. La información proviene de documentos, testimonios y el propio comunicado emitido por Someone Somewhere.