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Denuncia de un hombre "agotado"

El hombre llega completamente agotado, como si le hubieran pasado un camión por encima. Se sienta frente a quien sea y dice con voz quebrada:


“Me obligaba a tener relaciones íntimas hasta seis veces al día. Ya no podía más. Me sentía exhausto, sin energía ni para levantarme de la cama. Cuando intentaba negarme, recibía presión, amenazas y malos tratos.”Y el mundo, en lugar de escuchar, se ríe.Imagina el caso al revés: una mujer contando lo mismo. Habría marchas, noticias en cadena, hashtags y un linchamiento inmediato contra el hombre. Pero como es un hombre el que denuncia… se convierte en meme. “Pobre, no aguanta”, “qué suerte tiene”, “yo pago por eso”. Risas fáciles.Bukowski lo habría visto claro: el cuerpo es el cuerpo. El poder es el poder. Si alguien te obliga a tener relaciones cuando no quieres, te está violentando. Punto. No importa el género.Yo no sé si este hombre dice toda la verdad o exagera. La gente miente. Pero el principio no cambia: nadie tiene derecho a usar el cuerpo de su pareja como si fuera de su propiedad, sin importar si es hombre o mujer. El consentimiento no es opcional solo porque viven juntos.Lo que más indigna es la doble vara. La misma sociedad que defiende el “mi cuerpo, mi decisión” se burla cuando el cuerpo agotado pertenece a un hombre. Porque reconocer que los hombres también pueden ser víctimas sexuales rompe el relato cómodo de que siempre somos los fuertes, los que nunca sufrimos.La violencia no tiene género. El abuso tampoco. El que obliga, presiona o amenaza para obtener sexo, está cometiendo una agresión. Y el cansancio, el asco y el desgaste emocional son reales.Sí, duele más cuando te dicen que te calles y aguantes porque “los hombres no se quejan de eso”.El mundo sigue siendo absurdo. Pero el respeto al cuerpo y a la voluntad del otro debería ser básico, sin importar quién sea la víctima.

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