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¿Cerrar las calles para fiestas una tradición en Cholula?


 No, no es “correcto” en sentido legal cerrar una calle para una fiesta privada sin permiso. En Cholula (San Pedro y San Andrés) es común, pero la costumbre no anula que la calle es vía pública. Lo que se llama “tradición” mezcla tres cosas distintas: evento comunitario con respaldo institucional, solidaridad vecinal y apropiación privada del espacio de todos.

La Ley General de Movilidad y Seguridad Vial (art. 68) obliga a los municipios a mantener las vías libres de obstáculos, salvo autorización expresa. Cerrar sin trámite puede implicar multa, retiro de carpas/lonas y, en casos graves, responsabilidad si hay accidente. En San Pedro Cholula las autoridades lo dijeron con claridad tras un choque mortal de un motociclista con una lona: por usos y costumbres se cierran calles, pero se requieren permiso de vialidad y de normatividad. Sin eso, operativos y retiro.

Evaluación por tipo de evento

Fiesta privada (cumpleaños, reunión familiar, “el patio no alcanza”)
Es el caso más débil. El beneficio es de un grupo reducido; el costo (ruido, tráfico, emergencia bloqueada, vecinos que no pueden salir) lo pagan todos. En varios municipios ni siquiera se autorizan cierres para fiestas particulares de este tipo, o se exige consenso de vecinos, horario corto y no obstruir cocheras ni paso de ambulancias. En Cholula se hace igual que una feria, y eso es precisamente el problema: se trata un uso privado como si fuera interés público.

Fiestas patronales
Es el caso más defendible si hay autorización municipal. Suelen ser eventos de barrio o pueblo, con comercio temporal, procesión, feria y, en cabildos, espacios y fechas aprobados. El cierre es previsible, a veces anunciado, y se presenta como bien colectivo (identidad, economía local, cohesión). Aun así no es “libre”: hay reglas de no tapar accesos, permisos de comercio, protección civil y, en teoría, control de alcohol y ruido. Cuando se hace sin trámite, deja de ser tradición regulada y se convierte en ocupación de facto.

Bodas
Intermedio-bajo. Es un rito social importante, pero sigue siendo un evento privado (aunque invite a medio barrio). Cerrar la calle para pista, toldo y banda convierte un bien público en salón de fiestas sin pagar el costo de un salón ni asumir las mismas reglas. Muchas reglamentaciones locales son más restrictivas con bodas y XV que con fiestas patronales. “Todos lo hacen” no lo vuelve derecho.

Velorios
El más sensible culturalmente. En México el duelo suele ser comunitario: vecinos, familia extendida, rezo, comida en la calle. Suele ser más breve y con mayor tolerancia social. Legalmente la calle no deja de ser pública: un féretro y sillas no dan título sobre la vialidad. Lo razonable es ocupación mínima, paso peatonal/vehicular de emergencia y duración acotada. Confundirlo con una fiesta de varios días con sonido y alcohol es otra cosa.

Qué denota esa “tradición”

No denota solo “cultura cholulteca”. Denota varias cosas a la vez:

  1. Prioridad del grupo sobre el espacio común. Quien organiza decide que su evento vale más que el derecho de paso del resto.
  2. Debilidad o selectividad del Estado local. Se tolera lo que es costoso o impopular fiscalizar, hasta que hay un muerto o una queja fuerte; entonces aparece el discurso de “usos y costumbres, pero con permiso”.
  3. Confusión entre lo comunitario y lo privado. Una fiesta patronal con cabildo y un toldo de boda no son el mismo fenómeno. Llamar a ambos “tradición” sirve para legitimar el segundo con el prestigio del primero.
  4. Norma informal que sustituye a la formal. Mientras el municipio no aplique de forma pareja, gana quien pone primero las sillas y la lona.
  5. Riesgo real, no solo molestia. Emergencias, motos, peatones, alcohol en vía pública y estructuras mal ancladas no son “detalles folklóricos”.

La tradición viva no es “cerrar porque siempre se ha cerrado”. Es negociar el espacio: permiso, vecinos, horario, paso de emergencia y distinción clara entre lo público (patronal, procesión, feria autorizada) y lo privado (boda, fiesta, velorio que se extiende). Sin eso, no es tradición: es captura del bien común por quien tiene más sillas.

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