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AÑO NUEVO ¿SOCIEDAD NUEVA?

SOLO PARA TUS OJOS


 

AÑO NUEVO ¿SOCIEDAD NUEVA?

Por Rogelio David Silva Rodríguez  (007, con licencia para decir)

 

En el 2026, la sociedad mexicana tendrá que afrontar, conceptualmente, la irrebatible verdad que a partir de la 4T, desde el año 2018; el país, la República, la forma de Gobierno, el sistema político han sufrido un cambio profundo, estructural, organizativo y social, es decir, tendrá que afrontar, de una vez por todas, que se ha construido una nueva realidad mexicana.

 

¿Qué tanto para bien? ¿En qué proporción para mal? Eso, como dijo Echeverría en célebre discurso "Aún se encuentra en la entraña del tiempo". Pero lo cierto es que el cambio ha ocurrido, ahí está, es inocultable y tendrá consecuencias a futuro.

 

Esto plantea múltiples retos, a la sociedad en su conjunto; a la ciudadanía; a la clase política y al entramado institucional del país. La sociedad en su conjunto deberá aprender a dejar de ser rehén de los intereses creados, políticos, económicos o sociales. Deberá saber cómo identificarlos, cómo operan,  cómo dominan  y cómo librarse de ellos. Sobre todo, de los que representan a los afectados por la nueva realidad.

 

De estos resaltan los grandes medios de comunicación, sus detentadores y adláteres, dedicados, en buena parte de ellos, a  intentar construir realidades virtuales, cada vez más desacreditadas, crecientemente burdas y groseras; con manejo muy interesado de medias verdades, falsas percepciones, rumores sin cuento e infundios descarados.

 

Un ejemplo paradigmático de esto, es el papel del empresario Ricardo Salinas Pliego,  con la ya desesperada defensa de los privilegios perdidos, que dejan al descubierto, que ni fue empresario, ni ha acumulado una fortuna por si mismo, ni dejó nunca de gozar del favor oficial de las instituciones del viejo régimen. De esto dan cuenta primero de Elektra, que él heredó,  y que posteriormente ha crecido a través de múltiples concesiones financieras y radioeléctricas que siempre dependieron del favor (y de la corrupción) oficial. Su apoderamiento de canal 40 y  de toda la tradición cultural de éste medio, por acciones violentas, perfila perfectamente la clase de corsario que es el seudoempresario: "Tengo derecho a actuar de esa manera, dijo, porque si los tribunales no funcionan, entonces alguien tiene que poner orden en este país".   Esta era la justificación que daba del despojo de la antena del Canal 40 nada menos que ante un Secretario de Gobernación y otro de Comunicaciones y Transportes del Gobierno de la República ¡! https://letraslibres.com/revista-espana/el-despojo-al-canal-40/

 

Salinas Pliego en su actuar, ilustra la clase de connivencia entre el poder económico y el poder político que ahora ha terminado por influencia decidida del régimen de la 4T, en alianza con una ciudadanía, cada vez mejor informada,  más consciente, ¿verdad Andrés Manuel?  y harta de ver el despojo y saqueo de la riqueza pública.

 

Su desesperación ahora, se adivina en el léxico que utiliza; las expresiones de "Gobiernicolas" o la de "Zurdos de mierda" dan perfecta cuenta de sus miedos y de sus fobias;  reflejan su temor a un Gobierno regulador y que impondrá la ley con toda la fuerza del Estado y a una clase gobernante que privilegia el beneficio social y colectivo, por encima del interés privado.

 

Para la ciudadanía el reto es formidable; ¿cómo ejercer el voto verdaderamente informado? ¿cómo desentrañar la información genuina, que ayuda a una adecuada decisión política, entre la maraña de falsedades y manipulaciones? Para eso deberá dejar de confiar ciegamente, "en las benditas redes sociales" y allegarse de fuentes de información alternativas; la lectura profunda de textos no se le da al electorado mexicano, pero deberá transitarlo ante la irremediable perversión y distorsión de estos medios. Deberá saber cómo ignorar sus mentiras, como buscar la verdad, como defenderse de la manipulación y como estudiar el fenómeno y el desempeño político en su integralidad y en su complejidad, y esto no se logra a través de la fugacidad, momentaneidad o cortedad de la información de las redes. (TODAS).

 

La clase política mexicana, la más cerrada al aprendizaje; deberá jugar ahora con las reglas de la democracia genuina. La arena política verá muy pronto competencias más cerradas que ganarán candidatos auténticos, decorosos, comprometidos con el pueblo, austeros, sobrios, frugales y sinceros. Deberán ser reales servidores públicos; legítimos representantes populares, verdaderos demócratas y cuidadosos funcionarios del legal ejercicio del poder y de la honesta administración de los recursos públicos.  Lo demás es farsa.  Y los farsantes, cada vez más rápido, serán reconocidos, desenmascarados y defenestrados por el Pueblo.       


¿Y las Instituciones? Deberán cumplir a cabalidad su rol social, deberán ser completamente abiertas al escrutinio público; tendrán que rendir cuentas estrictas, de su manejo y desempeño; y deberán presentar objetivos muy claros de beneficio social y de política de desarrollo;  sobre todo las instituciones públicas; las instituciones políticas, aquellas que manejan el ascenso al Poder, deberán tener, cada vez más, reglas claras, transparentes, eficaces y no onerosas  de competencia, participación, arbitraje y financiamiento, que den como resultado, procesos electorales diáfanos y efectivos; en cuanto a las instituciones económicas, empresas, sindicatos, bancos etc. serán compelidos a tener, cada vez más, conciencia del rol social que desempeñan y deberán poner, en el centro de su atención, servicios y resultados a los seres humanos; al fin y al cabo vivimos el fin del "horror económico" neoliberal.

 

Todos estos, ¿son buenos propósitos de Año Nuevo? Quizá muchos de ellos sí lo sean; pero la mayoría de ellos han sido demandas y propósitos de la sociedad mexicana en un momento histórico determinado; inclusive con colores partidistas diversos, unos y otros han sido metas deseables de diversos sectores en México, y México ya ha madurado bastante, en su conciencia de los problemas, en el enfoque de sus soluciones, en la identificación precisa de quienes deben ser los verdaderos beneficiarios del desarrollo, y en el reconocimiento de cómo lograrlo. Si, pienso que vamos a una Nueva Sociedad.

ATENTAMENTE. 

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