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Diálogo del pueblo en porfiriato

 ¡Órale, compadre, asina se platicaba en aquellos tiempos del Porfiriato!


— ¡Pos sí, mi amigo! “Porfiriato, sinónimo de opulencia”… pero ¡ay, nomás pa’ unos cuantos, caray! Dejando a un lado las historias que cuentan los que ganaron, los que de veras sostenían al país tenemos millones de cuentos ganados a puro sudor… de ese que sale del alma mesmo.Mira tú: una carga de maíz equivale a cuatro costales, pesando de 100 a 125 kilos cada uno. Un costal de maíz son 25 cuartillos, y cada cuartillo anda entre 1.25 y 1.5 kilos. ¡Así se medía la vida, compadre!—“Pesos y unidades”… estaba escrito en el pizarrón con letras grandotas. La maestra siempre llegaba primero y escribía todo pa’ que nadie tuviera pretexto. “¡Así no se me hacen tarugos!”, remataba apenas entrábamos.
La maestra empezó:
— Un kilo de cualquier cosa sólida es la medida básica pa’…
Y yo, zonzo, me acordé de la tienda de Amalia, que todavía tiene báscula y el cuartillo. Hay gente que no le fía a la “pesadora”, ¿sabes? Siguen pidiendo “de cuartillo”… más seguro, más “marrao”.
¡Zas! La maestra me cachó pajareando:
—¿Qué acabo de decir, eh?
— Eso de los kilos… —le respondí bien gallo.—¿Qué exactamente!?Ya ni cómo darle vuelta. Nomás le eché el cuento:—A mi padre y a mí nos hacían tarugos de sol a sombra, sobándonos el lomo, y al final quedábamos en las mesmas. ¡Afigurate! A la hora de cobrar… ¡qué esperanzas de centavos! Nomás nos daban unas dizque monedas. Dirás que eso era güeno… ¡Mentira que! Esas mugres sólo servían pa’ comprar lo que uno mesmo ya había trabajado. Nos tenían agarraos: querías frijol, era con moneda; querías maíz, igualito; querías leña… pos lo mesmo. ¡Así no sale uno del hoyo ni pa’ resollar!Por eso nos alevantamos en armas, nomás pa’ tumbar esas maneras. ¿Cómo está eso de nomás trabajar la tierra pa’ otros y que te paguen sin centavos? ¡Nomas pa’ hacernos tarugos!Así mero te lo cuento, compadre, pa’ que cuando trabajes no te hagan tarugo.¡Lista mi tarea, maestra! A ver cómo le queda el ojo. Según Amalia, el tema era “Pesos y medidas, usos comunes y cómo cambiaron la historia”… detallitos sin importancia, diría el tío Guense. De primeras ya le cambié la historia: la de Don Tabo es de carne, hueso, sudor y coraje… y esa pesa más que cualquier carga de maíz, ¡palabra!

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