Todo apunta a ejecución en Teotihuacán
Un ataque armado ocurrido el lunes en la zona arqueológica de Teotihuacán dejó como saldo una turista canadiense muerta, 13 personas heridas y el fallecimiento del agresor. El incidente tuvo lugar cuando un hombre abrió fuego desde la Pirámide de la Luna. Las autoridades identificaron al responsable como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, y señalaron que este se quitó la vida tras el ataque.
El abogado y criminalista Cristopher Vázquez realizó un análisis de la trayectoria balística del proyectil que acabó con la vida del agresor. Según sus observaciones sobre la imagen de la herida, la trayectoria del impacto parece ascendente, con un origen posible desde la base de la pirámide. La salida del proyectil se aprecia en la región del vértice superior de la cabeza, un punto que neutralizó el control motor de manera casi instantánea. La posición final del cuerpo, en sedente, resulta compatible con esa alineación.
Cristopher Vázquez indicó que la trayectoria resulta anatómicamente compleja para un suicidio. En casos habituales de disparo en la cabeza, el cuerpo tiende a caer hacia delante o hacia los lados, salvo en disparos directos por la boca. En este caso, un ángulo de entrada baja hacia salida superior genera dudas sobre la posibilidad de que la persona se hubiera disparado a sí misma. Además, no se observan rastros visibles de masa encefálica ni el signo característico conocido como “estrella de Hoffmann” que suele presentarse en disparos a contacto. Tampoco se aprecia el arma cerca del cuerpo en las imágenes que circulan.
El criminalista consideró más probable una intervención externa, posiblemente por parte de elementos de seguridad, que una hipótesis de suicidio puro. Señaló la necesidad de realizar una pericia balística completa que incluya la reconstrucción tridimensional de la trayectoria, el análisis de residuos de pólvora en manos y ropa, el estudio detallado de la posición final del cuerpo y la verificación de las heridas de los elementos de seguridad que intervinieron. Solo con esos elementos, según su opinión, se podrá determinar con precisión si se trató de un suicidio o de otra circunstancia.
Las investigaciones continúan y se esperan los resultados de los peritajes oficiales en las próximas semanas. Mientras las autoridades mantienen la versión de que Julio César Jasso Ramírez se suicidó tras el ataque, el análisis presentado por Cristopher Vázquez ha abierto un debate sobre los detalles de la escena.
Por Marcos H. Valerio
El abogado y criminalista Cristopher Vázquez realizó un análisis de la trayectoria balística del proyectil que acabó con la vida del agresor. Según sus observaciones sobre la imagen de la herida, la trayectoria del impacto parece ascendente, con un origen posible desde la base de la pirámide. La salida del proyectil se aprecia en la región del vértice superior de la cabeza, un punto que neutralizó el control motor de manera casi instantánea. La posición final del cuerpo, en sedente, resulta compatible con esa alineación.
Cristopher Vázquez indicó que la trayectoria resulta anatómicamente compleja para un suicidio. En casos habituales de disparo en la cabeza, el cuerpo tiende a caer hacia delante o hacia los lados, salvo en disparos directos por la boca. En este caso, un ángulo de entrada baja hacia salida superior genera dudas sobre la posibilidad de que la persona se hubiera disparado a sí misma. Además, no se observan rastros visibles de masa encefálica ni el signo característico conocido como “estrella de Hoffmann” que suele presentarse en disparos a contacto. Tampoco se aprecia el arma cerca del cuerpo en las imágenes que circulan.
El criminalista consideró más probable una intervención externa, posiblemente por parte de elementos de seguridad, que una hipótesis de suicidio puro. Señaló la necesidad de realizar una pericia balística completa que incluya la reconstrucción tridimensional de la trayectoria, el análisis de residuos de pólvora en manos y ropa, el estudio detallado de la posición final del cuerpo y la verificación de las heridas de los elementos de seguridad que intervinieron. Solo con esos elementos, según su opinión, se podrá determinar con precisión si se trató de un suicidio o de otra circunstancia.
Las investigaciones continúan y se esperan los resultados de los peritajes oficiales en las próximas semanas. Mientras las autoridades mantienen la versión de que Julio César Jasso Ramírez se suicidó tras el ataque, el análisis presentado por Cristopher Vázquez ha abierto un debate sobre los detalles de la escena.
Por Marcos H. Valerio


0 Comentarios