Naranjas con Semillas Amargas

La unidad de cartón y el “todos contra todos” en Movimiento Ciudadano Puebla

Rodolfo Herrera Charolet

La imagen es casi poética: figuras de Movimiento Ciudadano posando como gladiadores romanos bajo la leyenda “todos vs todos”. Lo que parecía un collage motivacional terminó siendo, sin quererlo, la mejor síntesis de la crisis interna que vive el partido en Puebla.

El senador Néstor Camarillo arribó desde el PRI con dos décadas de experiencia tricolor y la promesa de oxigenar al proyecto naranja. Lo que ha generado es más fricción que renovación. La regidora María Esther “Teté” Ortiz ha expuesto con franqueza prácticas que MC juraba haber superado. Mientras, la coordinadora estatal y diputada Fedrha Suriano insiste en que el partido postula “gente ciudadana y honesta”. Los hechos, sin embargo, no dejan de desmentir esa narrativa.

En Chignahuapan, la candidatura de Yasmín Medina Carrasco generó polémica por sus presuntos vínculos. Más grave es el legado de los hermanos González Vieyra —exalcaldes procesados por cohecho y enriquecimiento ilícito—, cuyas estructuras MC incorporó sin una depuración profunda. Uruviel González Vieyra, por ejemplo, fue electo presidente municipal de Chalchicomula de Sesma en 2024 bajo las siglas naranja.

Quien esto escribe fundó Convergencia por la Democracia en Puebla y fue su primer diputado local en 2002. Aquel proyecto nació con la ilusión de construir una verdadera opción ciudadana, distinta a los partidos tradicionales. Sin embargo, desde aquellos años iniciales —y a lo largo de su evolución hacia Movimiento Ciudadano— el partido ha mostrado una tendencia recurrente: incorporar perfiles controvertidos en aras de sumar votos y estructuras territoriales.

Ya en 2004 surgieron candidaturas que generaron cuestionamientos, y el patrón se ha repetido.

El caso más doloroso y simbólico ocurrió en San Martín Texmelucan con José Elías Medel Galindo: postulado por MC, fue sentenciado a 12 años de prisión por violación equiparada contra su hija de 11 años. La Fiscalía demostró que le administraba sustancias para dormirla y abusar de ella.

Aquí radica el problema estructural: la falta de filtros éticos. Movimiento Ciudadano prioriza con frecuencia la captación rápida de votos y bases existentes sobre la revisión rigurosa del perfil moral de sus candidatos.

Es un pragmatismo electoral que puede sumar en el corto plazo, pero que termina erosionando la credibilidad que dice buscar.

Los números electorales reflejan el costo de esta estrategia. En las elecciones estatales de 2024, el candidato a gobernador de MC obtuvo apenas el 4.37% de los votos. 

Las encuestas más recientes de junio de 2026 en la capital y zona metropolitana muestran a MC creciendo de manera modesta, pero aún muy lejos de las primeras posiciones: Morena oscila entre 35% y 43%, el PAN entre 15% y 28%, mientras que MC aparece con porcentajes limitados y el PRI entre 4% y 12%.

En comparación con otros actores locales, la gestión ética de MC no es la peor, pero tampoco brilla. 

El Pacto Social de Integración (PSI), por ejemplo, ha sido señalado insistentemente por postular o cobijar figuras vinculadas al robo de combustible (huachicol) y, en un caso extremo, a un militante condenado por el feminicidio y descuartizamiento de Yaroslava Nenastyina, una mujer ucraniana residente en San Pedro Cholula. Estos ejemplos demuestran que la normalización de perfiles problemáticos a cambio de capital político es una práctica extendida en Puebla.

De cara a 2027, un partido dividido internamente, con confrontaciones públicas entre Camarillo, Suriano y Teté Ortiz, y candidaturas que generan más dudas que entusiasmo, enfrentará serias dificultades para capitalizar el desgaste de Morena y la coalición tradicional. La verdadera oposición que enfrenta Movimiento Ciudadano en Puebla no está solo afuera: está en su propio espejo.

Los poblanos, cada vez más exigentes e informados, merecen algo más que spots atractivos y discursos bonitos. Porque, hasta ahora, la fuerza naranja brilla con mayor intensidad en las vallas publicitarias que en la consistencia ética de sus acciones.

¿O no lo cree usted?