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Así nació Convergencia en Puebla

 


Así nació Convergencia en Puebla

Estrategia invisible: la construcción de Convergencia en Puebla (2000-2001)

Por Rodolfo Herrera Charolet

Un día regresé a Puebla y el perredismo local seguía igual que cuando lo dejé, fracturado. Las tribus seguían enfrentadas en luchas internas estériles. Mi regreso ocurrió desde la esfera nacional. Los estrategas del candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano me designaron como parte de un equipo técnico de aliados en el estado. Esa designación cambió el tablero.

En un evento poblano bajé del mismo camión que el candidato. Mis adversarios confirmaron que políticamente seguía activo. Era miembro del órgano técnico de control y evaluación por indicaciones de los estrategas de Cárdenas, pero ya representaba los intereses de Convergencia por la Democracia, aliado de la coalición Alianza por México.

Nunca renuncié formalmente al PRD. Opté por un espacio libre de las ataduras de las tribus que me permitiera construir con mayor autonomía. Mi estructura —invisible desde entonces— resultó útil.

Contexto nacional y números del parteaguas

Las elecciones del 2 de julio de 2000 fueron el detonante. Convergencia obtuvo su registro el 1 de agosto de 1999 e integró la Alianza por México con el PRD, PT, PAS y PSN. Cárdenas fue el candidato común.

A nivel nacional obtuvo 6 millones 256 mil 780 votos (17 %). Fox ganó con 15 millones 989 mil 636 (43.43 %). En Puebla: Fox 732 mil 435 (42.53 %), Labastida 698 mil 974 (40.59 %) y Cárdenas 208 mil 688 (12.12 %). Participación cercana al 62.6 %.

Formé parte de la comisión técnica del presupuesto estatal. Representaba ya a Convergencia.

De las tribus a la estructura invisible

En 1996, tras dieciocho años en el PRI —donde fui director del Padrón de Militantes durante la campaña de Colosio—, la Corriente Socialista me invitó al PRD. La encabezaban Adolfo González Zamora y Horacio Gaspar Lima, junto con Federico López Huerta y Alejandro Gallardo Arroyo. Formábamos un núcleo que articulaba operación política.

Esa corriente me impulsó como diputado federal suplente en 1997. El Barzón me tenía confianza tras haber sido representante del partido y de su candidato en Tepeaca, con la fórmula encabezada por Rogelio Carvajal Lozano. El Barzón nacional recomendó mi incorporación a la Dirección Estatal Colegiada del PRD.

Cuando Convergencia abrió espacio, esa red se trasladó sin estridencias.

En noviembre de 2000 tomé protesta como representante propietario de Convergencia ante el naciente Instituto Electoral del Estado de Puebla (creado el 2 de octubre de 2000; Consejo instalado el 15 de noviembre). La Memoria del Proceso Electoral 2001 registra mi representación del 15 de noviembre de 2000 al 8 de octubre de 2001.

¿Qué hacer con un partido que no existe?

Manos a la obra. Lo primero: no ser presidente del partido. Colocar a alguien que articulara el todo, mientras yo operaba las partes. Consideré a Alejandro Armenta Mier, entonces al frente del DIF municipal y ex presidente municipal de Acatzingo. Lo observaba como un perfil distinto al bartlismo: apostaba por consulta a las bases y trabajo territorial. Por recomendación de Federico López Huerta lo busqué; no aceptó, pero mencionó a Humberto Gutiérrez Manzano, arrumbado por Víctor Manuel Giorgana.

A Humberto lo conocí en el gobierno de Piña Olaya como dirigente estatal de la CNOP y en un curso del CISEN en 1993. El ofrecimiento fue claro: él la presidencia, yo la secretaría general y la representación ante el IEE; él manejaba recursos y yo le proporcionaba un auto temporal. Mi condición: encabezar la lista plurinominal de diputados.

Aprendí que una estructura invisible se construye definiendo roles claros antes de que el partido exista en el territorio. Tras la elección, Humberto terminó encabezando el partido a nivel estatal.

Durante la integración de la lista definitiva, los acuerdos con Enrique Doger Guerrero —entonces rector de la BUAP, quien iniciaba alianzas con miras electorales —, condicionaron su apoyo con el impulso de uno de sus operadores en primer lugar de la lista. Esa negociación rompió mi pacto con Humberto.

Con la arquitectura interna definida, el siguiente paso fue trasladar esa lógica al territorio.

Construir en el territorio: resultados concretos

La articulación de más de 40 candidaturas municipales se centró en líderes locales no apoyados por el priísmo de Giorgana y en opositores a Antorcha Campesina. Mientras Dante Delgado apoyaba a Lucero Bandala Cruz —fundadora de Convergencia y una de sus operadoras de confianza, quien participó como candidata a diputada por Teziutlán—, yo prioricé cinco municipios del distrito de Cholula que representaban al menos el 80 % del peso electoral, buscando candidatos con estructura personal o influencia real.

Tras rechazar su candidatura a diputado por el distrito, el PRI postuló a María Sara Camelia Chilaca Martínez por el distrito y Alejandro Oaxaca Carreón a la presidencia. Así que convencí a Salvador Próspero Momox Pérez de ser mi candidato a presidente municipal en San Pedro Cholula.

En Teziutlán se diseñó una operación de voto diferenciado sin conocimiento de Lucero Bandala: Convergencia a la presidencia municipal (Miguel Ángel Toledano Montiel) y PRI a la diputación (Jorge Arnulfo Camacho Foglia). La articuló Ludivino Mora Tejeda, a quien conocí por conducto de Federico López Huerta.

La ingeniería de 2001 se midió en cifras: 9,881 votos a diputados por mayoría relativa en Cholula y 6,786 en Teziutlán; 10,876 y 8,116 respectivamente en presidentes municipales en el distrito. La asignación de representación proporcional por primera minoría correspondió a Cholula con el 18.13 % del total de votos del partido.

Convergencia ganó tres presidencias: Teziutlán, Chietla y Atlequizayán.

En Chietla, Jorge Tenorio Rosas representó una alternancia ciudadana. Había trabajado en la Comisión Nacional del Agua, lo que le dio conocimiento técnico de agua e infraestructura rural y contacto con comunidades agrícolas en zona cañera. Ese año el municipio enfrentó la quiebra e intervención del Ingenio de Atencingo, con adeudos y conflictos por derechos de agua. El comentario de Alejandro Gallardo Arroyo fue determinante para apostar por Chietla. Tenorio llegó tras el rechazo de su candidatura en el PRI y ganó por 27 votos.

En Atlequizayán, Mariano Hernández Pérez, dirigente totonaco que conocí en el PRD, fue menospreciado por las tribus, que otorgaron la candidatura a otro dirigente. El día que vencía el plazo se acercó con una planilla incompleta. La registré y se corrigieron los errores, incluido el requisito de género. Posteriormente se cumplió el requisito, aunque finalmente ocuparon los cargos los suplentes hombres. Ganó con 575 votos; el PRI obtuvo 381 y el PRD 155. Esos sufragios provenían del electorado que en 1998 se había disputado entre ambos partidos (1,129 votos), cuando el PRI se había llevado la victoria.

Así me convertí en el primer legislador de Convergencia en el Congreso del Estado (LV Legislatura, 2002-2005), secretario general del Comité Directivo Estatal y representante legislativo ante el Órgano Electoral. Los resultados no fueron uniformes. No todas las candidaturas prosperaron: la falta de recursos y de estructura electoral limitó el alcance en varios municipios. Esos casos los narraré cuando aborde cada uno de forma individual.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Un error de cálculo podría haber causado mi derrota y no lograr la curul. Pero eso es otra historia.

Aquellos años demostraron que las estructuras invisibles —redes de confianza, operadores territoriales, definición precisa de roles y capacidad de adaptación— pesan más que los emblemas. La Corriente Socialista, el Barzón, la experiencia previa y la apertura de Convergencia formaron un andamiaje que permitió construir en medio de las fracturas. Convergencia nació en Puebla como decisión práctica de quienes eligieron edificar desde cero. Yo no inventé esa estructura; la heredé, la adapté y la puse a trabajar. Desde entonces ha permanecido invisible para quienes solo miran la superficie. Pero es ella la que decide el destino del poder.

¿O no lo cree usted?

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