Defensa comunitaria del exrancho La Virgen en San Andrés Cholula: abrazo humano y recolección de firmas
San Andrés Cholula, 2 de julio de 2026 – Habitantes de San Andrés Cholula y representantes de pueblos originarios realizaron un abrazo humano alrededor del exrancho La Virgen como medida de protesta pacífica. La acción se complementó con una jornada de recolección de firmas dirigida a autoridades de los tres niveles de gobierno. Los participantes exigieron certeza jurídica sobre el destino del predio, protección del recurso hídrico y preservación del entorno arqueológico cercano a la Gran Pirámide de Cholula.
La movilización se desarrolló de manera ordenada en las calles laterales del inmueble. Más de 30 personas participaron en la lectura de un acta dirigida a dependencias federales, estatales y municipales. En el documento se solicitó información clara sobre cualquier proyecto o uso previsto para el terreno y se demandó detener acciones que pudieran generar riesgos ambientales o patrimoniales. Las firmas recabadas serán entregadas formalmente para respaldar las demandas ciudadanas.
Contexto inmediato de la movilizaciónLa protesta surgió tras la colocación de sellos de suspensión por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el acceso al predio, debido a posibles afectaciones a la legislación que protege zonas arqueológicas. Vecinos han reportado movimientos al interior del inmueble pese a la clausura, lo que generó inquietud sobre el cumplimiento de las medidas cautelares. Las principales preocupaciones giran en torno a la posible afectación al suministro de agua potable y a la integridad del entorno de la Gran Pirámide.
Antecedentes del conflicto en el exrancho La VirgenEl predio conocido como exrancho La Virgen ha sido centro de controversia en los últimos meses. Inicialmente se vinculó con el almacenamiento de pipas del programa Agua para el Bienestar. Autoridades estatales han sostenido que el sitio funciona únicamente como estacionamiento temporal y han descartado extracción de agua en el lugar. Sin embargo, habitantes han denunciado actividades que, según ellos, podrían comprometer mantos acuíferos y el patrimonio cultural de la zona.
El INAH intervino al detectar riesgos para la zona arqueológica, emitiendo sellos de suspensión. A pesar de ello, reportes ciudadanos indican que persisten dudas sobre el uso real del terreno y la transparencia en los permisos otorgados. Esta situación ha motivado diversas acciones colectivas previas, incluyendo cadenas humanas y peticiones formales a instancias gubernamentales.
Proceso de organización comunitaria y demandas específicasLos organizadores del abrazo humano enfatizaron el carácter pacífico de la acción y su voluntad de diálogo con las autoridades. Solicitan un informe detallado sobre el estatus jurídico del predio, los permisos ambientales y arqueológicos vigentes, y cualquier plan de desarrollo futuro. Insisten en que cualquier intervención debe realizarse con total transparencia y apego a la normativa federal y estatal en materia de protección al patrimonio cultural y recursos naturales.
La recolección de firmas busca fortalecer la posición ciudadana ante dependencias como el INAH, la Secretaría de Medio Ambiente estatal, la Comisión Nacional del Agua y los ayuntamientos de San Andrés Cholula y Puebla. Los participantes advirtieron que mantendrán acciones de vigilancia y protesta hasta obtener respuestas concretas y garantías de protección.
Posición de las autoridades y marco normativoEl Gobierno del Estado ha reiterado que el exrancho La Virgen opera exclusivamente como espacio de resguardo para pipas del programa Agua para el Bienestar. Autoridades municipales han señalado que cualquier obra o modificación requiere autorizaciones previas por la cercanía con la zona arqueológica. El INAH mantiene supervisión sobre el sitio y ha aplicado medidas cautelares para prevenir afectaciones.
La legislación federal protege zonas de monumentos arqueológicos como Cholula, mientras que normativas estatales regulan el uso de suelo y recursos hídricos. La controversia pone en evidencia tensiones entre necesidades operativas de servicios públicos, como el abasto de agua, y la preservación del patrimonio cultural y ambiental de una de las zonas más emblemáticas de Puebla.
Perspectivas y siguientes pasosLos habitantes de San Andrés Cholula anunciaron que continuarán organizados y realizarán acciones adicionales si no se resuelven sus inquietudes. La entrega de firmas y el acta suscrita buscan abrir canales formales de diálogo con las autoridades competentes.
Este caso forma parte de un patrón más amplio en comunidades cercanas a zonas arqueológicas, donde el crecimiento urbano y las necesidades de infraestructura generan conflictos con la preservación cultural y ambiental. El proceso de atención a las demandas ciudadanas involucrará revisiones técnicas por parte del INAH y dependencias ambientales, así como posibles mesas de diálogo para alcanzar acuerdos que equilibren los distintos intereses involucrados.
La movilización del 1 de julio representa un ejercicio de participación ciudadana que busca incidir en decisiones sobre el uso del territorio. Las autoridades tienen ahora la oportunidad de transparentar información y generar certidumbre jurídica, elemento clave para resolver el conflicto de manera pacífica y sostenible.
La movilización se desarrolló de manera ordenada en las calles laterales del inmueble. Más de 30 personas participaron en la lectura de un acta dirigida a dependencias federales, estatales y municipales. En el documento se solicitó información clara sobre cualquier proyecto o uso previsto para el terreno y se demandó detener acciones que pudieran generar riesgos ambientales o patrimoniales. Las firmas recabadas serán entregadas formalmente para respaldar las demandas ciudadanas.
Contexto inmediato de la movilizaciónLa protesta surgió tras la colocación de sellos de suspensión por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el acceso al predio, debido a posibles afectaciones a la legislación que protege zonas arqueológicas. Vecinos han reportado movimientos al interior del inmueble pese a la clausura, lo que generó inquietud sobre el cumplimiento de las medidas cautelares. Las principales preocupaciones giran en torno a la posible afectación al suministro de agua potable y a la integridad del entorno de la Gran Pirámide.
Antecedentes del conflicto en el exrancho La VirgenEl predio conocido como exrancho La Virgen ha sido centro de controversia en los últimos meses. Inicialmente se vinculó con el almacenamiento de pipas del programa Agua para el Bienestar. Autoridades estatales han sostenido que el sitio funciona únicamente como estacionamiento temporal y han descartado extracción de agua en el lugar. Sin embargo, habitantes han denunciado actividades que, según ellos, podrían comprometer mantos acuíferos y el patrimonio cultural de la zona.
El INAH intervino al detectar riesgos para la zona arqueológica, emitiendo sellos de suspensión. A pesar de ello, reportes ciudadanos indican que persisten dudas sobre el uso real del terreno y la transparencia en los permisos otorgados. Esta situación ha motivado diversas acciones colectivas previas, incluyendo cadenas humanas y peticiones formales a instancias gubernamentales.
Proceso de organización comunitaria y demandas específicasLos organizadores del abrazo humano enfatizaron el carácter pacífico de la acción y su voluntad de diálogo con las autoridades. Solicitan un informe detallado sobre el estatus jurídico del predio, los permisos ambientales y arqueológicos vigentes, y cualquier plan de desarrollo futuro. Insisten en que cualquier intervención debe realizarse con total transparencia y apego a la normativa federal y estatal en materia de protección al patrimonio cultural y recursos naturales.
La recolección de firmas busca fortalecer la posición ciudadana ante dependencias como el INAH, la Secretaría de Medio Ambiente estatal, la Comisión Nacional del Agua y los ayuntamientos de San Andrés Cholula y Puebla. Los participantes advirtieron que mantendrán acciones de vigilancia y protesta hasta obtener respuestas concretas y garantías de protección.
Posición de las autoridades y marco normativoEl Gobierno del Estado ha reiterado que el exrancho La Virgen opera exclusivamente como espacio de resguardo para pipas del programa Agua para el Bienestar. Autoridades municipales han señalado que cualquier obra o modificación requiere autorizaciones previas por la cercanía con la zona arqueológica. El INAH mantiene supervisión sobre el sitio y ha aplicado medidas cautelares para prevenir afectaciones.
La legislación federal protege zonas de monumentos arqueológicos como Cholula, mientras que normativas estatales regulan el uso de suelo y recursos hídricos. La controversia pone en evidencia tensiones entre necesidades operativas de servicios públicos, como el abasto de agua, y la preservación del patrimonio cultural y ambiental de una de las zonas más emblemáticas de Puebla.
Perspectivas y siguientes pasosLos habitantes de San Andrés Cholula anunciaron que continuarán organizados y realizarán acciones adicionales si no se resuelven sus inquietudes. La entrega de firmas y el acta suscrita buscan abrir canales formales de diálogo con las autoridades competentes.
Este caso forma parte de un patrón más amplio en comunidades cercanas a zonas arqueológicas, donde el crecimiento urbano y las necesidades de infraestructura generan conflictos con la preservación cultural y ambiental. El proceso de atención a las demandas ciudadanas involucrará revisiones técnicas por parte del INAH y dependencias ambientales, así como posibles mesas de diálogo para alcanzar acuerdos que equilibren los distintos intereses involucrados.
La movilización del 1 de julio representa un ejercicio de participación ciudadana que busca incidir en decisiones sobre el uso del territorio. Las autoridades tienen ahora la oportunidad de transparentar información y generar certidumbre jurídica, elemento clave para resolver el conflicto de manera pacífica y sostenible.


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